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Poesía: "Saber Volar"

Flying (de Eric Ferdinand)
Recientemente se ha emitido por televisión un anuncio de televisión de una conocida entidad bancaria.

En el anuncio, un hijo le pregunta a su padre que le hizo elegir a su madre. El padre le contesta leyendo una poesía. ¿Sabes que poesía es?



Desde el principio los versos me sonaban, pero no recordaba haberla leído...

Hasta que recordé la película en la que los escuché por primera vez hace mucho tiempo: "El lado oscuro del corazón" del año 1992.

De entrada, una descripción malintencionada de la misma sería: "Película argentina-canadiense dramático-surrealista". Un tostón, estarás pensando. Pues depende, si estás buscando acción a raudales con efectos especiales, posiblemente no te guste, pero si puedes imaginarte en la piel de un poeta en la búsqueda del AMOR... puede que te guste:




En esta escena se usa el poema "Espantapájaros" de Oliverio Girondo y en el resto de la película otros muchos poemas del mismo autor. También se usan otros de Mario Benedetti y Juan Gelman.

Espantapájaros

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?

¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
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Foto: ¿Cuándo volverán las oscuras golodrinas?

Buscando el servicio en un restaurante, llego al aparcamiento y me encuentro con esto, que inevitablemente me recuerda a la poesía de Bécquer y no solo por la obviedad de que se trataba de un nido de golondrina (¿o un vencejo? ¿o un avión?)
sino por la ubicación elegida para la colocación.

Para poneros en situación, os recuerdo la poesía de la que hablo:

Bécquer, Volverán las oscuras golondrinas

Parece ser que la golondrinas, hartas de la pregunta de cada año de cuando volverán han decidido dejarlo todo programado por adelantado:

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POESÍA: Volver a ser lo que fui

(de Angela Thomas)
Esta vez os traigo el trabajo de la colaboradora del blog, bajo el pseudónimo "Mayoría de una sola"

Volver a ser lo que fui

Es mi amor tan amargo
que ni mi corazón doliente sangra
O, tal vez, es mi amor tan claro
que hasta mi corazón me da la espalda
dejándome en el suelo
como si de un miserable animal
agonizando en su propia desdicha se tratara
Y yo me pregunto:
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Parada de Amor (IV)

Después de haber "poetizado" tres paradas de amor anteriormente: Para de amor I, Parada de amor II, Parada de amor III el tal "J", ha vuelto a la carga con una de las paradas que había sido convenientemente limpiada:


Todo lo que necesito
es que tú me necesites
J.
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Foto: Parada de Amor (III)

El tal "J", parece que sigue muy enamorado.

Si me dices ven,
voy,
y lo dejo todo.
J.

Esta es ya la tercera parada de autobús "poetizada" en los enlaces podéis ver la primera parada de amor, y la segunda parada de amor.




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Foto: Otra parada de Amor

Parece ser que el tal "J" esta muy enamorado o, aplicando la lógica femenina, ha tenido que hacer algo muuuuy mal y está pidiendo perdón, porque ya es la segunda parada de autobús "poetizada", aquí la primera parada de Amor.



Si me dan la opotunidad
de pedir tres deseos,
te pido tres veces.
J.
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Foto: Parada de amor

Visto el día de los enamorados en una parada de autobús a la vera del Mar Mediterráneo:


Poesía en una parada de autobús. (de minoriade1solo)

Lo único que busco en la vida, 
lo único,
es ver a esa persona que quiero
cuando abro los ojos por la mañana.

J.
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Participante NaNoWriMo2017

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