Origen de la marca de Tabaco Marlboro

Imaginemos a ese vaquero solitario que atraviesa la vasta pradera de Arizona en el oeste americano  con la banda sonora de los siete magníficos sonando de fondo, domando un caballo salvaje "Mustang" y que se baja de montura de un salto a la par que enciende su Marlboro con la cerilla (misto, que diría mi madre) en su áspera barba de día y medio. ¿A que no hay una estampa más masculina, salvaje y americana que esa? (Por cierto, fumar mata. Por si no te lo habían dicho antes)

Marlboro Logo.svg
El logo fue diseñado Leo Burnett, que por lo que se ve,
 destacó las iniciales de su nombre en la marca 

Indaguemos un poco en el origen de la marca Marlboro para saborear el auténtico sabor de macho americano de esa escena:
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Patada al diccionario: Ciruera

Patada al diccionario: Ciruera

Patada al diccionario: Ciruera
Patada (de Cruise-Pics.com)

Continuamos con otra patada al diccionario, esta vez nos la envía una bióloga rubia que en mitad de la pandemia se adentra en una tienda de comestibles regentada por un ciudadano chino. Una vez dentro, un cartel la ataca directamente a las retinas, provocando daños muy profundos en sus retinas:

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Relato: Todo lo que perdimos

[Relato Corto]
Mascrilla y guantes (de Jernej Furman)

Una notificación en el móvil hizo que Raúl, el padre de familia, se acercara a la puerta principal de la casa unifamiliar. Se cercioró, mirando por la mirilla, que la compra estaba al otro lado y que el repartidor ya se hubiera ido. Se colocó la mascarilla y los guantes, abrió la puerta y fue llevando las bolsas de la compra semanal poco a poco hasta la cocina.


-¿No ha salido el niño del colegio todavía?.- preguntó el abuelo desde su butaca.

-Tiene que estar al salir, ya son las dos.- respondió Raúl señalando al reloj en la pared mientras volvía a la entrada a por más bolsas.


Antes de que terminara la frase la puerta del cuarto de Lucas se abrió bruscamente y una pequeña saeta rubia apareció corriendo en el salón.


-Abu, tengo que hacer una...

-Lucas, ¿desde cuándo no ves al abuelo? ¿No lo saludas correctamente?

-Sí, perdón… Buenas tardes abuelo.- respondió Lucas obediente al mismo tiempo que le acercaba su codo.


El abuelo, sonriente, hizo lo propio con el suyo y los chocaron brevemente.


-No le regañes. Normalmente nos saludamos en el desayuno, pero hoy se me han pegado las sábanas y no nos hemos visto hasta ahora, así que la culpa es mía.- zanjó el tema el abuelo.- ¿Qué es lo que tienes que hacer?

-Tengo que hacer una entrevista a un personaje histórico y te he elegido a ti.

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